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¿Le suenan familiares los siguientes comentarios dentro de nuestra Universidad?
Y ¿Cómo responden los estudiantes ante situaciones como ésas?
Y ¿qué hacen las personas cuando se sienten así?
¿Qué consecuencias puede traer todo esto a largo plazo?
Esta secuencia de reportes verbales de los mismos estudiantes ejemplifica
las distintas fases de un mismo proceso: el estrés.El estrés
es parte de nuestra vida. Así como es necesaria una activación
general que nos impulse para la acción, esa respuesta de actividad
es exagerada o inadecuada, estando más recargada en la parte fisiológica,
en la cognitiva o en la conductual. Una vez activada en exceso podemos
no saber cómo o ser incapaces de afrontar las situaciones, las
evitamos o tomamos medidas inadecuadas.Todo esto es susceptible al cambio,
pero para ello hay que conocer bien el proceso de estrés, cuyo
concepto no describe un fenómeno unitario sino, por el contrario,
una secuencia de fases diferenciales.Para propiciar un cambio en nosotros
mismos tenemos que ser capaces de reconocer e intervenir en las distintas
fases del estrés, fuentes de estrés, evaluación,
respuesta de estrés y afrontamiento. Luego podremos abocarnos al
aprendizaje de nuevas destrezas que nos harán sentir mejor, ser
más eficientes y que disminuirán el riesgo de que nuestra
salud se vea afectada. Es un hecho: el estrés es un factor de riesgo
asociado a la aparición de enfermedades.Como fenómeno social,
por otra parte, el estrés constituye un importante tema de estudio.
La eficiencia, la productividad y el bienestar del recurso humano en empresas,
industrias y el medio laboral en general, están definitivamente
incluidos por el fenómeno del estrés. Universalia nº 1 Abr-Jul 1990 |
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| Universidad Simón Bolívar. Decanato de Estudios Generales |