Este poema, que hemos querido llamar "Víctimas", ilustrado por Margaret Tam, merece un comentario: la impresión visual es de violencia, de matanza, un torbellino en el que se enredan el texto árabe y las figuras de cuerpos mutilados. El texto declara que todas las víctimas son inocentes de la circunstancia; algunas de ellas son muy frágiles (mujeres, niños). Hay muchas manchas de sangre entre los despojos; también la expresión "manchar de sangre" se salpica repetidamente entre las frases. Hay huellas de tanques y camiones, las huellas de la violencia.
Un lago rojo.
Cincuenta víctimas.
Me han matado como pájaro, como cordero.
Y no entiendo nada.
Había un jardín, había olivos e higos. El jardín era verde.
La gente estaba tranquila. La gente se manchó de sangre.
Me mancharon. Me han matado.
La gente estaba tranquila.
En oriente hay un lago rojo con cincuenta víctimas.
Me han matado...
(Traducción y comentario de Tony Garabet y Gilberto Berríos, del Departamento de Idiomas)
Universalia nº 4 Abr-Jul 1991